Las acciones de Plug Power Inc. cerraron este viernes con una caída del 1,26%, cotizándose a 3,14 dólares y anotando su tercera jornada consecutiva a la baja. Pese a que el Nasdaq mostraba números verdes de manera general, la empresa de hidrógeno no logró contagiarse del optimismo y sus papeles ya acumulan un severo retroceso del 31,44% desde su peak de 52 semanas de 4,58 dólares. Hoy en día, los inversionistas tienen la mirada fija en la capacidad de la compañía para mantener las recientes mejoras en sus márgenes de ganancia. La gran duda de fondo no es si lograrán vender sus equipos, sino si podrán convertir esas órdenes y los recortes de costos en un flujo de caja que los aleje del simple modo de supervivencia financiera.
Cifras mixtas y la promesa de rentabilidad
De acuerdo a los reportes publicados en marzo, los ingresos de Plug proyectados para todo el año 2025 subieron un 12,9%, rozando los 710 millones de dólares. El cuarto trimestre aportó 225,2 millones de esa cifra total. Hubo un pequeño respiro gracias a la ganancia bruta de ese periodo, que pasó a terreno positivo con 5,5 millones de dólares (un 2,4% de las ventas). Este número marca un repunte importante frente a las duras pérdidas registradas el año anterior.
El Beneficio por Acción (BPA) del último trimestre, por el contrario, cayó como un balde de agua fría: la empresa reportó -0,63 dólares, decepcionando al mercado que esperaba una cifra más acotada de -0,10 dólares. José Luis Crespo, quien asumió la gerencia general el pasado 2 de marzo, afirmó que el directorio se mantiene enfocado en ejecutar sus planes con estricta disciplina. Su meta es alcanzar un EBITDAS positivo para el cuarto trimestre de 2026. Para el trimestre que viene, las proyecciones apuntan a que los ingresos alcancen unos 142,79 millones de dólares, mientras que se espera que el BPA se sitúe en -0,10 dólares.
Movidas estratégicas hacia la minería y la Inteligencia Artificial
Para pedirle paciencia al mercado bursátil, la compañía ha estado moviendo sus fichas hacia proyectos de mayor envergadura. El 2 de abril anunciaron la adjudicación de un acuerdo de ingeniería y diseño para el proyecto Courant de Hy2gen Canada en la zona de Quebec. Aquí, Plug entregará un sistema de electrolizadores GenEco PEM de 275 megavatios. Crespo usó esta victoria como prueba de que tienen la capacidad tecnológica para manejar productos derivados del hidrógeno a gran escala. El proyecto se centra en producir amoníaco bajo en carbono y nitrato de amonio renovable para la minería, evidenciando un salto hacia la industria pesada que los aleja de su clásico negocio de celdas de combustible para grúas horquilla.
Los gigantescos centros de datos también entraron al radar de la compañía. En febrero, Plug cerró la venta de sus instalaciones del Proyecto Gateway en Nueva York a Stream Data Centers por un piso de 132,5 millones de dólares, monto que incluso podría escalar a 142 millones. Esta jugada forma parte de un esfuerzo mayor de la empresa para inyectar más de 275 millones en liquidez. Además, un reporte de Bloomberg de marzo indicó que la firma estaría evaluando suministrar hasta 250 megavatios de energía de hidrógeno para una eventual subasta de la red eléctrica estadounidense. Apuntan directamente a la enorme demanda energética de los centros de datos que sostienen la Inteligencia Artificial. Andy Marsh, presidente del directorio, aclaró que para concretar algo así necesitarían firmar contratos por un mínimo de siete años.
Dudas en Wall Street y el riesgo de dilución
El escenario en la bolsa sigue siendo inestable. La reciente caída de Plug no respondió a una noticia exclusiva de la empresa, sino que coincidió con un debilitamiento generalizado de las acciones de energía limpia. Esto terminó arrastrando también a empresas que suelen transarse a la par, como Ballard Power Systems, que bajó un 2,96%, y a la gigante de gases industriales Air Products & Chemicals, que cedió un 0,62%.
En Wall Street las opiniones están bastante divididas. Al mirar el consenso de 21 analistas durante los últimos tres meses, la valoración global se mantiene neutral. El precio objetivo promedio se ubica en 2,77 dólares, moviéndose en un rango que va desde unos pesimistas 0,75 dólares hasta un máximo optimista de 7,00 dólares. Charles Minervino, analista de Susquehanna, subió este mes su precio objetivo de 2,50 a 2,75 dólares manteniendo su postura neutral. En la vereda de enfrente, Ameet Thakkar de BMO Capital recomendó vender los papeles de la empresa, fijando un duro precio de apenas 1 dólar a fines de abril.
Los riesgos, por lo tanto, no han desaparecido. Los propios documentos financieros de la empresa advierten sobre las dudas que existen en la ejecución de sus proyectos, en la real captura de valor de sus contratos y en su capacidad para sortear un mercado altamente regulado y competitivo. Vender activos puede darles un respiro a corto plazo, pero no demuestra por sí solo que el negocio base pueda cubrir sus costos. A todo esto se suma que en febrero los accionistas aprobaron aumentar el número de acciones autorizadas a 3.000 millones. La administración argumentó que necesitan este margen de maniobra para buscar financiamiento, hacer posibles compras o pagar compensaciones en acciones. La trampa para los actuales inversionistas es clara: la medida deja la puerta abierta de par en par a una inminente dilución de su participación en la empresa.